¿Quién dijo que la pasta italiana tiene que combinar siempre con los mismos ingredientes? A veces, las mejores recetas aparecen cuando nos animamos a salir un poco de lo conocido y llevar a un plato sabores que sentimos más cercanos, de nuestro día a día.

Esta vez vamos a hacer justamente eso: tomar unos Farfalle Barilla, sumarles panceta, chorizo, churrasco y morrón rojo, y unir todo con una salsa cremosa de queso. El resultado es contundente, sabroso y con una mezcla de sabores que no pasa desapercibida en el paladar.

Es de esas recetas ideales para cuando hay varios comensales alrededor de la mesa y queremos preparar algo diferente, sin convertir la cocina en una complicación. Además, tiene un pequeño secreto: vamos a aprovechar la misma sartén para ir cocinando los ingredientes y que cada uno aporte su sabor al siguiente.

Imagen cedida a Montevideo Portal

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Ingredientes para ocho porciones:

Vamos con el paso a paso. Primero, calentá una sartén grande a fuego medio y dorá la panceta. No hace falta agregar aceite: la propia panceta va a soltar su grasa y nos va a servir para cocinar el resto de los ingredientes. Cuando esté bien doradita, retirala y reservá.

En esa misma sartén, sumá el churrasco previamente condimentado con sal y pimienta a gusto. Doralo bien de ambos lados hasta que tenga ese colorcito que buscamos. Retiralo, dejalo descansar unos minutos y reservá.

Ahora es el turno del chorizo. Cortalo en trocitos y doralo en la misma sartén hasta que se cocine. La idea es que tome color y vaya dejando todo su sabor.

Agregá el morrón rojo y cociná durante un minuto más. No necesitamos que se desarme: queremos que conserve algo de textura y que aporte ese toque ligeramente dulce que combina tan bien con el resto.

Bajá el fuego y sumá el queso crema y el cheddar rallado. Mezclá con paciencia hasta que los quesos se integren y se forme una salsa cremosa. Si ves que queda demasiado espesa, podés agregar un poquito del agua de cocción de la pasta. Este truco siempre ayuda a conseguir una salsa más suave y a que se adhiera mejor a los farfalle.

Mientras preparás la salsa, cociná los Farfalle Barilla en una olla grande con abundante agua y sal, siguiendo el tiempo indicado en el envase. Buscamos que queden al dente, así que no te pases de cocción.

Escurrí la pasta y sumala directamente a la sartén con la salsa. Mezclá bien para que los farfalle queden cubiertos y todos los sabores empiecen a encontrarse.

Ahora recuperá el churrasco que habías reservado y cortalo en tiras o trocitos. Volvé a incorporarlo a la sartén y mezclá todo con cuidado.

Y llegamos al final: desmenuzá o cortá la panceta dorada y usala para terminar el plato. Un poco más de cheddar por encima tampoco estaría nada mal, si sos de los que creen que con queso siempre se puede un poquito más.

Servilo bien caliente y, si vas a preparar esta receta para varias personas, llevá la fuente directamente a la mesa. Porque este es uno de esos platos que no necesitan demasiada presentación: cuando llegan los aromas, ya empieza el desfile hacia la cocina.

El resultado es una pasta abundante, cremosa y con mucho sabor. Una combinación poco tradicional, sí, pero justamente ahí está la gracia.

Te dejamos dos tips que vale la pena tener en cuenta: