Probablemente este plato sea el favorito de muchas personas, en todas sus variedades. Su preparación vale la pena y siempre es motivo de celebración.

Quizás sea por sus capas, por ese momento en que empieza a dorarse en el horno o por la espera —sí, esa parte en la que cuesta muchísimo no abrir la puerta— hasta que finalmente llega a la mesa. Lo cierto es que es una de esas comidas que invitan a cocinar para más de uno y que, casi siempre, hacen que alguien quiera repetir.

Aunque pueda parecer una receta de esas que requieren horas en la cocina, hoy vamos a hacerla fácil. Con la Lasaña Collezione Barilla, la Salsa Bolognese Barilla y algunos ingredientes simples, vamos a preparar una versión casera, abundante y llena de sabor.

Te contamos qué ingredientes precisás para unas cuatro porciones:

Ahora vamos con el paso a paso

Primero, precalentá el horno a 180 °C. Mientras toma temperatura, calentá dos cucharadas de aceite de oliva extra virgen en una sartén grande. Sumá la cebolla picada y la zanahoria rallada y cociná durante tres o cuatro minutos, hasta que estén tiernas.

Después agregá la carne molida, condimentá con sal y pimienta y cociná hasta que quede bien doradita. Incorporá la Salsa Bolognese Barilla, mezclá bien y dejá cocinar a fuego medio durante unos cinco minutos. Retirá del fuego y reservá.

Ahora sí, vamos a armar las capas. Y acá hay una buena noticia: no necesitás hervir previamente las láminas de Lasaña Collezione Barilla. Una preocupación menos.

En una fuente apta para horno colocá una fina capa de salsa en la base antes de agregar las primeras láminas de lasaña, para evitar que se adhieran o queden secas. Incorporá una primera capa de lasaña y, por encima, una capa de la salsa con carne. Volvé a sumar pasta y repetí el procedimiento hasta completar cuatro capas, terminando con salsa.

Llegó el momento del queso. Espolvoreá parmesano rallado a gusto sobre la última capa. Acá podés ser generoso: cuando la fuente entre al horno, ese queso va a convertirse en una cubierta dorada y gratinada que va a ser difícil de resistir.

Cubrí la fuente con papel aluminio y horneá durante 25 minutos. Después retiralo y dejá la lasaña 10 minutos más en el horno, hasta que la superficie esté dorada y burbujeante.

Y ahora viene la parte que requiere más paciencia: sacala del horno y dejala reposar durante unos cinco minutos antes de servir. Sé que el aroma es tentador y no ayuda demasiado a esperar, pero este pequeño descanso va a hacer que las capas se asienten y sea mucho más fácil cortarla y servirla.

Y ahora sí, a la mesa. Podés acompañarla con una ensalada fresca y, si querés, terminar con un chorrito de aceite de oliva extra virgen. Después de todo ese trabajo, solo queda disfrutarla.

Cómo cocinar pasta al dente

Parece sencillo, y lo es. Pero cocinar una buena pasta al dente tiene sus pequeños secretos para conseguir la textura justa, firme pero tierna, y lista para cualquier salsa. Acá te contamos cómo hacerlo:

1 - Poné abundante agua

Elegí una olla grande y llenala con agua. Como referencia, para unos 500 gramos de pasta podés usar aproximadamente cuatro a cinco litros de agua. La idea es que la pasta tenga espacio suficiente para cocinarse y moverse con comodidad.

2 - Esperá a que hierva

Llevá la olla a fuego fuerte y esperá a que el agua hierva bien antes de agregar la pasta. Es importante que el hervor sea constante para lograr una cocción pareja.

3 - Agregá sal

Cuando el agua esté hirviendo, agregá la sal. Como referencia, podés usar alrededor de siete gramos por litro de agua.

4 - No le pongas aceite

No hace falta agregar aceite al agua. Además de que no evita que la pasta se pegue, puede hacer que después la salsa no se adhiera tan bien a los fideos. Y justamente queremos que la salsa se quede ahí, bien pegadita.

5 - Sumá la pasta

Cuando el agua esté hirviendo y ya tenga la sal, agregá la pasta. Si vas a preparar spaghetti, podés dejar que se ablanden unos segundos para que entren completamente en la olla.

6 - Mirá el tiempo de cocción

Para saber cuánto tiempo cocinar la pasta, seguí las indicaciones del paquete. Es el tiempo recomendado para conseguir una pasta al dente, es decir, cocida pero con una textura firme y agradable al morder.

7 - Remové cada tanto

Revolvé la pasta de vez en cuando, especialmente durante los primeros minutos. Así evitás que se pegue entre sí o al fondo de la olla y ayudás a que se cocine de manera pareja.

8 - Guardá un poco del agua de cocción

Este es un tip que vale la pena recordar. Antes de escurrir la pasta, reservá una o dos tazas del agua de cocción. Está llena de almidón y puede ser clave para terminar de integrar la salsa y conseguir una textura más cremosa.

9 - Escurrí, pero no la enjuagues

Una vez que la pasta esté lista, escurrila y no la pases por agua fría. Ese almidón que queda en la superficie ayuda a que la salsa se adhiera mejor.

10 - Terminá la pasta en la salsa

Y acá está uno de los mejores trucos: no te limites a poner la salsa arriba de la pasta. Una vez escurrida, incorporala directamente a la sartén con la salsa y cociná todo junto durante uno o dos minutos. Si hace falta, agregá un poco del agua de cocción que reservaste.