Algunos platos entran por los ojos antes de llegar a la boca. Este es uno de ellos. El verde intenso del pesto, los tomates cherry, los zucchinis, los espárragos y ese toque dorado que toman los vegetales en el horno hacen que esta receta tenga un poco de todo: color, textura y muchísimo sabor.

Si a eso le sumamos unos buenos rigatoni, tenemos una combinación difícil de mejorar. Su forma tubular y sus pequeñas ranuras son perfectas para atrapar el pesto y hacer que la salsa llegue a cada bocado.

Lo mejor es que no necesitamos complicarnos. Un poco de horno, una buena pasta y un frasco de Pesto alla Genovese Barilla pueden hacer bastante por nosotros. 

Ingredientes para seis porciones:

Vamos con el paso a paso. Primero, precalentamos el horno a 220 °C y poné una olla grande con abundante agua a calentar para la pasta. Como referencia, recordá que son unos cuatro o cinco litros para 500 gramos.

Mientras tanto, prepará los vegetales. Colocá la cebolla, los zucchinis y los espárragos en una fuente, agregá el aceite de oliva extra virgen, salpimentá y mezclá bien para que todo quede impregnado. 

Llevá los vegetales al horno durante unos 15 minutos, hasta que estén cocidos y ligeramente dorados. La idea es que queden tiernos, pero que conserven algo de textura. Cuando estén listos, retiralos y reservá.

Ahora vamos con la pasta. Cuando el agua esté hirviendo, agregale sal y cociná los Rigatoni Barilla siguiendo el tiempo indicado en el envase, buscando que queden al dente.

Y acá va un tip que vale la pena guardar: antes de escurrir la pasta, reservá media taza del agua de cocción. Ese líquido, que está lleno de almidón, nos va a ayudar a integrar mucho mejor el pesto.

En un recipiente grande colocá el Pesto alla Genovese Barilla y agregá de a poco el agua de cocción que reservaste hasta conseguir la consistencia deseada, para evitar que la salsa quede demasiado líquida.

Escurrí los rigatoni y sumalos al pesto. Incorporá también los vegetales asados y los tomates cherry. Mezclá todo con cuidado para que la salsa envuelva bien la pasta y los vegetales queden distribuidos en cada porción.

Podés agregarle al plato algunos vegetales bien visibles, unas hojas de albahaca por encima y el queso parmesano recién rallado que siempre hace que todo se vea y tenga un gusto mucho mejor.

Ahora sí: a disfrutar de esta preparación que demuestra que comer rico también puede ser simple y colorido.

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